martes, 18 de diciembre de 2012

JUAN BAUTISTA AGUIRRE Y CARBO



 
Juan Bautista Aguirre y Carbo



Juan Bautista Aguirre y Carbo (Daule, actual Ecuador, 11 de abril de 1725 - Tívoli, actual Italia, 15 de junio de 1786) fue un notable escritor y poeta de la América colonial. Es considerado como uno de los precursores de la poesía hispanoamericana y ecuatoriana.
Fue hijo del capitán de milicias Carlos Aguirre Ponce de Solís y de Teresa Carbo Cerezo, ambos guayaquileños. Estudió en Quito, en donde residió treinta años, casi la mitad de su vida. En 1758 ingresó en la Compañía de Jesús.
Enseñó en Quito en la Universidad de San Gregorio Magno hasta que los jesuitas fueron expulsados de Hispanoamérica en 1767. El 20 de agosto de ese año partió de Guayaquil con rumbo a Faenza, Italia, lugar de confinamiento para los jesuitas quiteños.
Ya en Italia, fue superior del convento jesuita en Ravena y rector del colegio en Ferrara. Luego de extinguida la orden de los jesuitas por el Papa Clemente XIV en 1773, fijó su residencia en Roma bajo el pontificado de Pío VI. Fue amigo del obispo de Tívoli, monseñor Gregorio Bamaba Chiaramonti, futuro Pío VII. 
  


CARTA A LIZARDO
¡Ay, Lizardo querido!
si feliz muerte conseguir esperas,
es justo que advertido,
pues naciste una vez,
dos veces mueras.
Así las plantas, brutos y aves lo hacen:
dos veces mueren y una sola nacen.
Entre catres de armiño
tarde y mañana la azucena yace,
si una vez al cariño
del aura suave su verdor renace:
¡Ay flor marchita! ¡ay azucena triste!
dos veces muerta si una vez naciste.
Pálida a la mañana,
antes que el sol su bello nácar rompa,
muere la rosa, vana
estrella de carmín, fragante pompa;
y a la noche otra vez: ¡dos veces muerta!
¡oh incierta vida en tanta muerte cierta!
En poca agua muriendo
nace el arroyo, y ya soberbio río
corre al mar con estruendo,
en el cual pierde vida, nombre y brío
¡Oh cristal triste, arroyo sin fortuna!
muerto dos veces porque vivas una.
En sepulcro suave,
que el nido forma con vistoso halago,
nace difunta el ave,
que del plomo es después fatal estrago:
Vive una vez y muere dos: ¡Oh suerte!
para una vida duplicada muerte.
Pálida y sin colores
la fruta, de temor, difunta nace,
temiendo los rigores
del noto que después vil la deshace.
¡Ay fruta hermosa, qué infeliz eres!
una vez naces y dos veces mueres.
Muerto nace el valiente
oso que vientos calza y sombras viste,
a quien despierta ardiente
la madre, y otra vez no se resiste
a morir; y entre muertes dos naciendo,
vive una vez y dos se ve muriendo.
Muerto en el monte el pino
surca el ponto con alas, bajel o ave,
y la vela de lino
con que vuela el batel altivo y grave
es vela de morir: dos veces yace
quien monte alado muere y pino nace.
De la ballena altiva
salió Jonás y del sepulcro sale
Lázaro, imagen viva
que al desengaño humano vela y vale;
cuando en su imagen muerta y viva viere
que quien nace una vez dos veces muere.
Así el pino, montaña
con alas, que del mar al cielo sube;
el río que el mar baña;
el ave que es con plumas vital nube;
la que marchita nace flor del campo,
todo clama ¡oh Lízardo!
que quien nace una vez dos veces muera;
y así, joven gallardo,
en río, en flor, en ave, considera,
que, dudando quizá de su fortuna,
mueren dos veces por que acierten una.
Y pues tan importante
es acertar en la última partida,
pues penden de este instante
perpetua muerte o sempiterna vida,
ahora ¡oh Lizardo! que el peligro adviertes,
muere dos veces porque alguna aciertes.


ARGUMENTO 

La Carta a Lizardo está escrita en verso, es de un profundo contenido filosófico. Se trata de una invitación del gran autor a su amigo Lizardo un personaje imaginario; nos lleva a reflexionar sobre el carácter efímero de la vida.
Introduce referencias bíblicas para abordar el problema de la muerte y la preparación para la vida ultraterrena.
El estilo de Juan Bautista Aguirre es Barroco, su poesía es demasiado adornada; repite con gran frecuencia palabras, símbolos extraídas de la naturaleza y otras de la mitología. En su poesía épica manifiesta una imaginación libérrima; hay concisión, emplea magistrales pinceladas descriptivas y evita la redundancia.
Además existe mucha riqueza de imágenes y una adjetivación brillante y acertada. En la poesía lírica emplea la metáfora en tono menor, mostrándose más humano que en la épica; alcanza gran belleza en el uso de la antítesis.
En general puede decirse que la poesía del padre Juan Bautista Aguirre tiene movimiento, pasión y emplea el diálogo y un tono acelerado o sereno de acuerdo a la naturaleza del tema.
Se destacan aparte de los valores literarios expuestos valores de carácter filosófico y religioso, cual corresponde a su estado sacerdotal; su preocupación fundamental es el destino del hombre más allá de la muerte.
La importancia de la poesía de Juan Bautista Aguirre se manifiesta entre otras cosas en la gran atención que la crítica le ha brindado.
Algunos críticos modernos encuentran en Aguirre originalidad de expresión y un notable acercamiento a la poesía moderna; influido por el gongorismo, su poesía ha traspasado los límites de su época.








BIBLIOGRAFÍA

AUTORA: Carolina Andrade.
CURSO: 3ro Quibio.





No hay comentarios:

Publicar un comentario